Proyecto, ¿alegría o deber? Miremos más de cerca nuestras relaciones

Las relaciones son fundamentales para la raza humana

¿Cuáles son estas relaciones? La relación que tenemos con nosotros mismos, la que tenemos con nuestro entorno, y aquellas con cada una de las personas que tocan nuestra vida. Algunas de estas relaciones son acogedoras y nutritivas, y nos influencian positivamente, nos dejan en un estado de alegría, y normalmente hablamos o pensamos acerca de esas personas en términos altamente positivos.

Otras relaciones son tóxicas. Nos intoxican, nos dejan en un estado mental o emocional de negatividad. Normalmente hablamos o pensamos acerca de estas personas en términos negativos, o nos descubrimos justificando lamentablemente sus acciones, o validándolas con la “comprensión” de saber dónde están o de dónde provienen. Estas relaciones tóxicas suelen traer bastante drama -directa o indirectamente- a nuestras vidas.

Simplemente haciendo una lista con dos partes, en la que anotaremos a cada persona con la que estemos relacionados en un lado o en el otro (familiares, compañeros de trabajo, colegio, grupos sociales, en la red, etc.) podemos comenzar a obtener alguna claridad de los patrones en los que podemos estar cayendo. Obviamente algunas personas no encajarán en ningún lado… o en ambos 😉 Recuerda, esto es sólo un ejercicio donde colocaremos la energía “principal” que detectamos o compartimos con la persona recientemente. Quizás podría haber sido radicalmente diferente un año atrás, o tal vez podría haber variado en muchas formas, cambiando todo el tiempo.

En este punto del ejercicio, si es que hay personas en el lado tóxico de nuestra lista, es importante NO caer en juicios o en culparnos a nosotros mismos por tener estas relaciones, o por los “juegos” de bajo nivel vibratorio que estamos jugando con estas personas. Este pequeño ejercicio no se trata de juzgar, ni siquiera de tomar acciones. Se trata de volvernos conscientes de qué es lo que está sucediendo en nuestras vidas.

Por supuesto, muchas veces el tomar acción puede volverse algo muy evidente, y lo hacemos. Como organizarnos para pasar más tiempo con las personas en el lado “nutritivo” de nuestra lista, y menos con aquellas que anotamos en el lado “tóxico”.

Y aquí es donde el asunto puede volverse un poco más complicado, ya que a menudo creemos que no hay nada que podamos hacer acerca de ciertas relaciones, que no podemos cambiarlas, alejarnos de ellas, o tener más como ellas. Esto sucede porque cuando tenemos alguna relación, no siempre está claro el por qué nos apegamos a ella.

Así es que dale una mirada a tu lista otra vez, y marca aquellas personas con las que has elegido seguir relacionándote, o sientes que no puedes terminar tu relación con ellas. Y al lado de su nombre, pon las siguientes palabras, dependiendo de la categoría en la cual caigan:

Alegría: aquí es donde te gustaría mantener una relación porque tienes enormes cantidades de alegría y gozo cuando estás con esa persona. Y después te sientes inspirado, satisfecho, feliz y energizado.

Proyecto: esta es una relación que tienes porque sientes que eres una influencia positiva para la otra persona, o la otra persona lo es para ti. Generalmente surgirá la impresión de que quieres ayudarla a cambiar o a mejorarse a sí misma, o de que están cambiando y mejorándose a sí mismos.

Deber: aquí es donde colocas a las personas con las que sientes que no puedes dejar de relacionarte. Puede ser porque son cónyuges, trabajas con ellas, un hijo/a menor de edad de quien eres responsable, un padre/madre de quienes podrías ser responsable…en otras palabras, personas con las que creas que no puedes dejar de interactuar.

Otra vez, este segundo grupo de categorizaciones no es necesariamente para hacer algo diferente con estas personas, sino simplemente para saber por qué pasas tiempo e interactúas con otro ser humano. Si caes en los juicios o la culpa hacia ti mismo o hacia estas personas, procesa aquello antes del próximo paso.

¿Hay algún patrón general aquí?

Si, por ejemplo, todas las mujeres de tu vida son codependientes y adictas al drama, entonces hay un patrón definido que necesitas observar, porque la mayoría de las mujeres del planeta son independientes, alegres y libres de adicciones.

O, por ejemplo, si todos los hombres de tu vida son ausentes, maniáticos por tenerlo todo bajo control y agresivamente adictos al trabajo, entonces hay un patrón que observar allí porque la mayoría de los hombres del planeta son independientes, alegres y libres de adicciones.

Si es que, al leer las palabras “la mayoría de las mujeres/hombres del planeta son independientes, alegres y libres de adicciones”, piensas “yo nunca he conocido a [email protected]”, entonces definitivamente hay un filtro de realidad allí que necesitas observar. La razón es que el único denominador común de todas esas mujeres o todos esos hombres, que tienen patrones y personalidades muy similares, eres tú. Si TÚ eres diferente ante el grupo que parece ser idéntico, no es debido a tu género, edad o lugar de residencia. Es simplemente porque eres diferente a la gente que puedes ver. Sólo vemos lo que creemos que es real, si algo no es real para nosotros, no lo vemos.

Otra pregunta realmente buena para hacernos es: “¿Necesito ponerme una máscara para interactuar con esta persona?”. Pero eso es otro artículo completo en sí mismo. Aun así, es una forma en que podemos ver cuán genuinos y visibles somos nosotros mismos a los demás.

Siendo conscientes de los patrones y del tipo de individuos en nuestras vidas, podemos hacer elecciones conscientes acerca de cómo llevar esas relaciones.

Tú eres el denominador común de todas tus relaciones, por lo tanto, tienes absoluto poder de cambiarlas, aclararlas, alentarlas, comprometerte, dejarlas o nutrirlas. ¿Genial, eh?