Una historia de abuso y lo que significó para un bebé trabajador de la luz

La historia que voy a compartir con ustedes este mes puede ser muy difícil de leer. Quiero advertirte sobre esto porque es la historia de un bebé recién nacido y su travesía para salir de una vida horrible. He cambiado algunos de los detalles de la historia para mantener en confidencialidad la identidad de las personas que menciono. La razón por la que estoy compartiendo esta historia con ustedes en este momento se explicará al final del ensayo.

Esta es una historia de un viaje que tuve la oportunidad exclusiva de presenciar e incluye mis conclusiones sobre por qué estuve expuesta a ella y la forma y las razones por las que llegó a mi conciencia en ese momento.

Si eres sensible de corazón, te sugiero que no lo leas… Es muy duro.

Este bebé llegó a mi consciencia a principios de los 80’s. Yo estaba embarazada en ese momento y mi esposo y yo fuimos a una costosa tienda de ropa y equipos para bebés en un centro comercial local. No teníamos mucho dinero ya que ambos recibíamos ingresos del seguro social en ese momento debido a que estábamos desempleados, por lo que nuestro plan era comprar un primer conjunto muy bonito para nuestro bebé y conseguir el resto en otros lugares menos costosos.

Mientras caminaba por la tienda, escuché un gemido muy débil. Sonaba casi como un gatito. Seguí los sonidos y encontré en un estante angosto a un bebé recién nacido, posiblemente de solo unos días o semanas. Miré a mi alrededor buscando a su madre pero no vi a nadie más en la tienda además de mi marido. Lo llamé.

Puse mi mano sobre el vientre y el pecho del bebé para que no se volteara y se cayera del estante. Pero ella era demasiado pequeña para moverse. Noté cicatrices y llagas en todas sus manos, cuello, piernas y cara. Llagas y cicatrices redondas. Y ella me miró aterrorizada. Estaba haciendo todo lo posible por no llorar. Nunca había visto eso antes, un bebé recién nacido ahogando sus llantos.

Estaba confundida, sorprendida y no sabía qué hacer.

¿Eran cicatrices de varicela o de quemaduras de cigarrillo? ¿Dónde estaba la madre? ¿Qué estaba pasando aquí?

La bebé también irradiaba la luz más brillante, clara y limpia que jamás había visto. Sentí que se trataba de un ser de luz en su primera encarnación.

Empecé a sentirme muy estresada. Cada célula de mi cuerpo me decía que agarrara a ese bebé y saliera corriendo de allí. Pero, por supuesto, esto no era algo que pudiera hacer legalmente.

Mi esposo fue a buscar un empleado y regresó unos cinco minutos después con dos hombres de seguridad del centro comercial.

Cuando llegaron, una niña, de unos doce o catorce años, corrió hacia mí y me dijo: “¡Ese es mi bebé! Quería que te la llevaras tú, no ellos. Dame a mi bebé”.

Noté que esta niña también tenía cicatrices, no sólo redondas. Y su comportamiento y lenguaje corporal eran muy básicos. ¿Tenía daño cerebral? También noté que su luz interior de igual forma era muy, muy brillante. Otro ser de luz, muy brillante, pero dañada y encogida.

Me quedé totalmente sin palabras. Aturdida. Paralizada por lo que estaba experimentando e incapaz de entender nada de lo que pasaba.

El personal de seguridad permitió que la niña recogiera a su bebé y luego se la llevaron a ella y al bebé a algún lugar.

Después de un rato viendo pasar todo esto, mi marido me tomó de la mano y me llevó a la caja registradora con la ropita que había elegido para mi bebé. Dejé el traje y me alejé.

Tiempo después, probablemente habían pasado uno o dos años, la bebé en la tienda estaba completamente fuera de mi mente y olvidada, estaba visitando a mi madre y ella me habló de un caso legal que había aparecido en todas las noticias sobre una familia muy grande a pocas cuadras de su casa, quienes habían sido detenidos y les quitaron a todos los niños.

Me dijo que la mayoría de los niños eran ellos mismos papás y mamás y que el abuso era de naturaleza sexual, incluyendo tortura, desde el nacimiento. Me dijo que la mayor parte de la investigación y los arrestos se mantuvieron confidenciales para proteger a los niños que fueron rescatados de esa familia. Ella lo sabía porque uno de sus mejores amigos trabajaba como trabajador social en la ciudad y la había visitado y había compartido con ella lo que sabía porque no podía hablar con nadie más. Mi madre era curandera, por lo que no era raro que la gente acudiera a ella para aliviar sus traumas.

Parecía que ella conocía la historia desde hacía un tiempo. También me dijo que los niños de la familia estaban en adopción. Pero estaban tan dañados que tenían problemas para encontrarles un hogar permanente. Algunos de los niños mayores, adolescentes y algunos de veintitantos años, se habían suicidado.

Cuando me contó la historia, me acordé del bebé en la tienda de ropa para bebés y me pregunté si ella y la niña-madre serían de esa familia. Tan pronto como me hice la pregunta, supe que la respuesta era sí, eran la misma familia.

En ese momento, cuando me hice esa pregunta, mi madre me contó sobre otro lado de la historia que a ella misma, no se le permitía compartir con nadie más. Algo que la estaba molestando enormemente. Y ella quería mi ayuda.

Verás, mi madre sabía que, en ciertos casos, yo tenía la capacidad de facilitar una curación profunda.

Y esa fue la razón por la que decidió compartir todo conmigo.

Continuó contándome que, por alguna extraña razón, su amigo el trabajadora social le había hablado de uno de los niños más pequeños que habían rescatado.

Él le había dicho que esta bebé ahora era una niña pequeña. La niña había estado en varias casa-hogar desde que tenía unos cuantos meses y la habían dado en adopción. Para ella se había elegido una familia, una pareja increíble que ya había adoptado a un niño pequeño y buscaba un hermano / hermana para él.

Habían colocado a la niña con la familia para probar las cosas antes de que la adopción fuera definitiva. Habían intentado adoptarla antes, pero el nivel de trauma en la niña era demasiado severo y los futuros padres la habían devuelto incapaz de hacer frente a las dificultades.

Entonces mi madre me dijo que, sin que su amigo lo supiera, ella conocía a la pareja sobre la cual él estaba hablando de la niña en adopción. Ellos también eran sus amigos.

Continuó contándome que se había dado cuenta de que la pareja que conocía tenía a esa niña pequeña con ellos y que no sabían lo que le había pasado. Todo el caso se había mantenido sellado y a los nuevos padres no se les había dicho quiénes eran los niños.

Pero mi madre lo sabía. Le había hecho algunas preguntas a su amigo el trabajador social para confirmar la identidad de los padres. Por supuesto, las preguntas no delataban que mi madre supiera quiénes eran, así que todo estaba bien. Las consecuencias de que alguien fuera del sistema hubiera sido capaz de identificar a uno de los niños, serían que esos niños iban a ser retirados de ese entorno y colocados en uno donde fueran desconocidos. Al menos eso fue lo que mi madre había entendido de su amigo, el trabajador social.

Ella me dijo que la niña necesitaba ayuda. Y que los había visitado muchas veces y había hecho ceremonias para ayudarlos, pero que algo todavía andaba mal y la pareja estaba luchando. Estaban totalmente comprometidos a quedarse con su hija, pero tenían miedo de que ella no sobreviviera a lo que había pasado. La pequeña entraba en absoluto terror cada vez que sus nuevos padres intentaban tocarla, abrazarla o acercarse a ella. Los cambios de pañal eran un acontecimiento horrible y ella no lloraba, sino que simplemente temblaba y gemía, aterrorizada.

Los nuevos padres habían llamado a mi madre porque la conocían y sabían que era una sanadora. Mi madre había hecho todo lo posible y la niña se acercó a ella cuando la visitó y poco a poco estaba aprendiendo que el tocar no significaba dolor. Pero mi madre sintió que habían llegado a un lugar que no podían cruzar. Que ella no podía hacer más.

Me pidió que la visitara para ver si había algo que pudiera hacer para ayudar a esta pequeña niña. Acepté ir con ella.

Por supuesto, mi madre nunca les había contado a los padres lo que sabía sobre la niña. Y nunca le había dicho a su amigo el trabajador social que conocía a la familia en la que habían colocado a uno de los niños. Ella me pidió que fuera consciente de este hecho cuando visitáramos a la familia y no compartir nada sobre la historia de la niña, ni compartir con su amigo el trabajado social el hecho de que sabíamos sobre la familia.

Estuve de acuerdo con esto también. Y es la razón por la que he cambiado algunos de los detalles de esta historia.

Pasaron unos días antes de que fuéramos a ver a la familia.

Tan pronto como llegamos a la casa, supe quiénes eran. Los había conocido antes y sabía que esta pareja eran padres increíbles. Eran lo que hoy podríamos llamar “granolas”. Estaban despiertos, sanos, activos en su comunidad y sus profesiones eran la salud corporal y el crecimiento espiritual.

Su hijo era extrovertido, bien adaptado y amigable. Pero pasó un tiempo antes de que pudieran convencer a la niña para que saliera a ver quién estaba en la casa.

En el momento en que miré esa carita, reconocí a ese bebé recién nacido en el centro comercial, de hace tantos años. Jadeé.

Ella me miró y yo la miré. Sentí su energía y me conecté con su alma. Ella me dijo desde ese nivel de conciencia ampliada que se había ofrecido voluntariamente para traer luz a la Tierra, que había escuchado el llamado y que lo había respondido. Había elegido uno de los lugares más oscuros de la Tierra porque sentía que su luz sería más impactante allí.

Habiendo experimentado lo más oscuro de la oscuridad, ahora quería irse. No sabía lo que era la oscuridad, pero ahora que lo sabía, sentía claramente que no era lo suficientemente fuerte para resistirla. Ella quería salir. Se sintió completamente comprometida e ineficaz.

Le expresé que ella ya había ayudado. Que ella y su madre habían llamado la atención sobre ese lugar y que ahora ella estaba fuera de él. Pero sentí, y ella entendió, que en última instancia fue una decisión estúpida. Que su energía ahora dañada ya no traía luz a la Tierra sino que alimentaba el martirio y el victimismo.

Pude sentir que su vínculo con su cuerpo físico estaba dañado, que su cuerpo estaba extremadamente traumatizado y ella, el alma, no podía comprender lo que había sucedido ni ayudar de ninguna manera.

Desde afuera, mi madre me dijo que todo lo que ella había visto era que yo había mirado a la niña sin parar, y que la niña me había mirado sin parar. Y que la niña se había acercado un poco hacia mí y me había tocado la rodilla. Y que yo le había apartado la mano y le había dicho “no me toques”, de una manera muy firme y dura.

Entonces la niña asintió y se alejó.

Los padres estaban «atónitos», sin palabras.

Me levanté y le dije a mi madre que quería irme a casa. No hace falta decir que no fue lo que ella esperaba o deseaba.

Aunque no recuerdo nada de eso. Recuerdo la conversación y el escaneo que había hecho a modo de telepatía experiencial, pero no lo que había sucedido a nivel físico.

Mi madre le había dicho a esta pareja que yo tenía ciertas habilidades curativas y que era “especial”. En otras palabras, no fui socialmente “correcta” al expresar mis sentimientos o pensamientos. Habían aceptado mi visita y parecían entender que mi brusquedad era sólo mi extravagancia. Supongo que esta puede ser una de las razones por las que fueron tan buenos padres de este bebé y un reflejo de su paciencia y naturaleza no reactiva.

Al día siguiente, a pesar de que mi visita no parecía nada positiva, mi madre quería que volviera y la pareja quería que volviera. Rechacé.

Mi madre trabajó conmigo durante un tiempo y finalmente acepté visitar a la familia siempre y cuando mantuvieran a esa niña alejada de mí y no intentaran forzarla a mi.

Ahora bien, en este punto quizás te preguntes por qué no me desviví por la niña y le quité la mano, o no le permití acercarse a mí, ya que eso era lo que deseaban, que ella aprendiera sobre el contacto saludable, los abrazos y los besos.

Realmente no puedo responder esa pregunta ya que no me importo mirarlo en ese momento, pero tengo la teoría de ​​que tuvo que ver con establecer límites y hacerle saber a la niña que no estaba de acuerdo con su energía de víctima o mártir y la encontré repulsiva y no lo permitiría en mi campo. Claramente era una energía diferente a la que todos los que la rodeaban habían proyectado sobre ella.

Mi madre y yo fuimos a la casa para hacer algunas visitas más después de eso, acepté pasar el rato con la familia. Bastaba que yo estuviera en la casa, podía sentir a la niña en mi campo, y ella podía sentirme a mí en el suyo.

Los padres informaron cierta mejoría y una luz al final del túnel. Después de unos meses, nunca volví a visitar a esa familia.

En ese momento, me pregunté por qué había sido testigo de esta pequeña niña desde sus primeros días o semanas después de su nacimiento, de su instalación en una nueva y maravillosa familia con dos padres increíblemente cariñosos y gentiles y un hermano mayor maravilloso.

Y si has llegado hasta aquí, hasta aquí en esta historia, entonces es algo de lo que también debes estar consciente.

Verás, se dice mucho sobre por qué les pasan cosas malas como ésta a los niños. Algunas personas hablan de Karma, otras hablan de víctimas, algunas de cómo las personas se ponen allí para convertirse en personas compasivas y buenas, algunas de mártires, otras hablan del diablo, demonios y demás.

La razón por la que el colectivo humano orquestó el pleno conocimiento de la historia de esta niña fue porque ella era una trabajadora de la luz y se había puesto en una situación en la que no tenía por qué estar. NO HABÍA OTRAS RAZONES para que ella hubiera sufrido así. aparte del hecho de que ella se había ofrecido voluntaria para ir a un lugar oscuro y traer allí luz. Y que cuando cambió de opinión acerca de estar allí, ella y su madre se habían orquestado para salir de ese entorno. Después de eso, dependía de ella sacar el trauma de sí misma. Algo que resulta difícil cuando todos a su alrededor proyectaban sobre ella la energía de víctima.

Descubrí que había sido testigo de su historia, de su viaje, desde el principio porque necesitaba comprender la naturaleza de las circunstancias y el trauma físico que causó, y al que los trabajadores de la luz se habían metido voluntariamente, por pura ignorancia de lo que realmente es la oscuridad.

Tenía que entender, porque mi trabajo era desempolvar a estos trabajadores de la luz, alimentarlos con buena comida, darles buena agua, darles las herramientas para tener inteligencia callejera y salir de cualquier creencia o enseñanza que les dijera que su sufrimiento continúa teniendo valor. Nadie puede eliminar el trauma del trabajador de la luz, sólo ellos pueden hacerlo.

En los años siguientes, conocí a miles de trabajadores de la luz que no lograron salir de la oscuridad. Aquellos que cayeron de lleno y verdaderamente se convirtieron en “víctimas”, alimentando en cambio el paradigma oscuro. Aquellos que decidieron adormecerse cómodamente con el alcohol, las drogas y las pantallas. Los que ceden ante el drama, la culpa, el miedo y la frustración.

Pero adivina qué, estás leyendo esto porque no eres alguien que se deja vencer. Eres de los que asienten y entienden el camino que debes tomar.

También he conocido a trabajadores de la luz que descubrieron que nacieron en circunstancias maravillosas, positivas y llenas de amor, y esos trabajadores de la luz son totalmente efectivos, capaces y hábiles y les resulta fácil estar a la vanguardia de la creación de experiencias en la Tierra de alta frecuencia. Sus niveles de trauma son mínimos, si es que ni existen.

Para aquellos trabajadores de la luz que han tenido vidas maravillosas y están leyendo esto, los que decidieron amplificar las áreas de luz, creo que es importante que comprendan el camino de aquellos que pensaban que el lugar más efectivo o impactante eran las áreas más oscuras, no es verdad. Todos necesitamos entenderlo para poder trabajar juntos y saber estas cosas ahora sin añadir a la mezcla las energías de mártir o víctima, o incluso de salvador, invitando a más encarnaciones al lodo.

No sé qué pasó con esa niña. No creo que lo que ella llegó a ser fuera relevante para aprender el camino que tantos trabajadores de la luz han tomado para estar aquí en estos tiempos. No sé si dejó que sus traumas dictaran su vida o no. No sé si los disolvió o aprendió a solucionarlos. O los usó de una manera que les diera valor (regresar hacia la oscuridad), o les permitió incapacitarla.

Espero que los haya disuelto o haya aprendido a solucionarlos.

Lo que sí sé es que para nosotros, los que lo hicimos, que todavía estamos aquí despiertos, capaces y trabajando para volver a ponernos en forma, el que tengamos una buena comprensión de la naturaleza de la oscuridad y la razón por la que este tipo de cosas nos han sucedido, a los trabajadores de la luz en la Tierra, es importante.

Por supuesto, no todos los que pasaron por este tipo de experiencias son trabajadores de la luz, o están aquí porque respondieron al llamado de ayuda para encarnar el paradigma de alta frecuencia. De hecho, algunos están aquí porque querían tener una experiencia dolorosa, o sintieron que la merecían, o porque están profundamente atrapados en el ciclo víctima/agresor. Hay una gran diferencia entre alguien que entró en uno de estos ciclos o situaciones por ignorancia sobre lo que es la oscuridad, y aquellos que han estado jugando con los ciclos y la oscuridad por elección informada.

Mi interés está en aquellos que entraron en la oscuridad por ignorancia, y en aquellos que eligieron nacer en la luz, porque esos son los que están trabajando activamente para salir del paradigma luz/oscuridad. No me interesan aquellos que valoran la oscuridad, le dan significados agradables y propagan la energía del sufrimiento, el victimismo y el desamparo.

Para mí, esa niña definitivamente quería y salió activamente de eso tan pronto como descubrió en qué se había metido. Y sí, entiendo que el trauma persistió durante años y que su camino para salir de él no fue fácil. Ni siquiera sé si logró salir completamente del trauma. Pero seguro que salió del lodo.

Somos mucho más grandes que nuestras vidas y circunstancias. Si esa niña recién nacida y su madre-niña fueron capaces de idear su salida del lodo, entonces todos nosotros también podremos hacerlo.

El trauma puede sentirse como un tipo de energía de estrés sólido, profundo y estancado en nuestro cuerpo, mente, cuerpo emocional o cuerpo energético. Si tienes uno o más traumas, utiliza esta herramienta para ellos: “Ejercicio para aliviar el estrés”.

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